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El Sadismo del emperador

La pasión y el desorden encantador de Nápoles

Apenas llegué a Nápoles, salí de la estación de tren, y vi dos secuencias de personas discutiendo a los gritos e incluso arrojándose cosas…había escuchado sobre el carácter de lxs napolitanxs y lo tomé como una extraña bienvenida.

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