Apenas llegué a Nápoles, salí de la estación de tren, y vi dos secuencias de personas discutiendo a los gritos e incluso arrojándose cosas…había escuchado sobre el carácter de lxs napolitanxs y lo tomé como una extraña bienvenida.

Buscando en sus habitantes las influencias en nuestra cultura argentina pasé días observándolxs, compartiendo y charlando con ellxs. Lxs napolitanxs…con sus ropas y sábanas colgando de las ventanas en las calles del centro, tan pasionales, son religiosos y supersticiosos, conversadorxs, sociables.

Lxs napolitanos (lxs italianxs en general) comen básicamente pizza y pasta, si, no es sólo un cliché. Lxs napolitanxs sacan la basura a la calle y allí se mantiene durante días, sus calles son un basurero a cielo abierto.
«En Nápoles nunca estás solo», me dijo mi amigo Mirko, y es verdad, siempre se acerca alguien a conversar, a compartir un rato de vida.
En Nápoles aman a Maradona, eso es cierto, y también es cierto que existe la Camorra, la mafia napolitana, que asesina personas y luego le hacen un altar al muerto frente a su casa. En Nápoles la gente es expresiva, hablan fuerte y gesticulan mucho con los brazos.
En Nápoles abundan los colchones arrojados en la vía pública, ya que el pueblo napolitano, rico en supersticiones y saberes populares, sostiene la creencia de que cuando muere alguien, hay que sacar su colchón a la calle.

Laspersonas de Nàpoles creen mucho los amuletos, las protecciones, los conjuros, las maldiciones y bendiciones. Por los locales del centro pueden comprarse los típicos amuletos de protección napolitanos, algunos de ellos heredados de tradiciones de lxs antiguxs romanxs.
El tránsito es de lo más caótico y ruidoso que vi en mi vida, las motos zigzaguean entre los autos y suenan constantes las bocinas. Las esquinas con semáforo son una muestra de la tómbola callejera que se desenvuelve: muchos semárofos tienen la luz verde para los vehículos durante tiempos insostenibles, como 5 minutos. Luego la luz verde para lxs peatonxs dura apenas 10 segundos, por lo cual lxs peatonxs desfilan entre los vehículos, a veces de manera arriesgada, para poder cruzar.

Nápoles, fundada en el siglo VIII a.C (si, tiene 2.800 años) como una colonia griega, tiene una larga historia entre sus calles y túneles. La histórica y vistosa Via Spaccanapoli, la calle romana que divide la ciudad en dos, y que llega hasta Grecia, sus castillos, sus museos. Pero sobre todo su gente, eso es lo que le da a la ciudad su identidad única.
Lxs napolitanxs que llegaron a mi país lo cambiaron para siempre, y ahora entiendo mejor por qué.

































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