En Paraguay, un pequeño país de Sudamérica, la lengua originaria de la cultura guaraní resiste, como su pueblo, a los abusos coloniales y colonialistas de todas las épocas.

Viajé a Paraguay varias veces, para conocer de cerca este pueblo fuerte y enigmático. Todas las veces fui acompañada de mi amigo y colega “Gallego”, y juntxs pudimos compartir y vivir de cerca la cotidianeidad de este país tan auténtico, tan sufrido y tan lleno, a su vez, de riqueza y alegría.
La primera vez que llegamos a este país, era el último día del año, y nos recibió por casualidad, una familia completamente desconocida, la familia Rebollo, quienes nos invitaron a pasar año nuevo en familia con ellos, y además nos convidaron a quedarnos allí varios días. Así es la sociedad paraguaya.

Paraguay es un país oficialmente bilingüe, (el 90% de los paraguayos sabe hablar guaraní, y el 40% solo habla este idioma), pero en la ciudad capital y alrededores predomina el castellano, y además puede escucharse una extraña mezcla de ambos, que se denomina “jopará”.
Este vocablo guaraní, que significa “mezclado” se usa para designar un interesante uso de la lengua que solo se practica en el Paraguay. En una conversación entre personas que manejan ambos idiomas, se puede escuchar dentro del mismo parlamento, frases en castellano y otras frases en guaraní, o incluso dentro de una frase en una lengua, palabras en el otro idioma. Así que una conversación en jopará es un remolino de frases, palabras y conceptos; uno habla en castellano y el otro le contesta con una oración que comienza en castellano y termina en guaraní, el otro contesta en guaraní pero con algunos verbos en castellano, luego otro en una frase utiliza mitad de palabras en castellano y mitad guaraní, y así.
Conocíamos de la existencia del jopará, pero aún no lo habíamos escuchado nunca, y fue una nochecita en que estábamos tomando tereré en el patio de la casa con varios miembros de la familia que ellos empezaron a hablar así, y nos quedamos estupefactos intentando comprender, sin lograrlo del todo. Entre divertidos y admirados les preguntamos por qué no hablaban directamente en guaraní o en castellano, cuál era el motivo para mezclar ambas lenguas, y ahí nos explicaron el sentido del “jopará”.

La lengua guaraní es inmensamente rica, en letras y también en conceptos y expresiones, mucho más diversa y flexible que el castellano. Un ejemplo de esto es que mientas nuestra lengua tiene 6 vocales, el guaraní tiene 12, y un mismo concepto puede expresarse de diferentes maneras, usando incluso metáforas y analogías para referirse a algo. En lugar de nombrar las ideas con un concepto unívoco, el guaraní a menudo juega con las palabras y habla con poesía.
En una conversación, nos explicaban, a veces no se encuentra la manera de expresar algo en una lengua y se usa la otra, hay conceptos, sobre todo modernos o más bien occidentales, que no existen en la lengua guaraní, y por otro lado, a veces se entiende mejor una idea que necesitan expresar, en guaraní que en castellano. Es por eso que, con una habilidad extraordinaria, los paraguayos hacen un uso único de estas dos lenguas, haciendo del “jopará” un rasgo cultural distintivo y una muestra de la mutabilidad absoluta de la lengua.






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