Venecia, la ciudad de las Góndolas

por Denise Bilsky

Venecia es una conocida ciudad del noreste de Italia, famosa por estar surcada de canales donde circulan estas embarcaciones únicas, las góndolas.

Góndola «estacionada» en la costa del Gran Canal

La historia de Venecia y su poderío es muy antigua. Fue fundada en el siglo v, bajo el gobierno del Imperio romano de Oriente. Los romanos aprovecharon su particular geografía, un archipiélago lleno de canales y puertos, que le daba protección contra los ataques de los pueblos germanos.

Poco a poco, Venecia llegó a independizarse del imperio romano, y hasta fue en sí misma un imperio, llegando a conquistar Turquía. Hoy nos parece increíble que una ciudad tenga tanto dominio, pero en una época donde las redes marítimas del comercio marcaban también las redes de poder, es lógico que esta ciudad con sus puertos estratégicamente ubicados, entre Oriente y Occidente, lograra acumular tanto dinero y poderío.

El Gran Canal de venecia, la arteria principal de la ciudad.

Durante varios siglos fue una ciudad-estado, se especializó en la navegación y desarrolló un poderío marítimo que le permitió dominar el comercio mediterráneo. Llego a tener 180.000 habitantes, una de las ciudades mas grandes de Europa en aquellos tiempos medievales, que comerciaba con grandes reinos como China e India.

La ciudad de Marco Polo, el primer cronista de viajes de la historia, del seductor Casanova (sus casas se encuentran una frente a la otra), la ciudad que trajo el carnaval a Europa desde Oriente, es una ciudad única en el planeta.

Formada por más de 100 islas, surcada por su “avenida de agua” en Gran Canal de Venecia, fue muy azotada por la famosa peste bubónica o peste negra, que llevo casi a su desaparición en 1562.

Embarcaciones de diferentes tipo sirven de medio de transporte en la ciudad.

En Venecia, donde hoy viven 60.000 personas, solo se puede caminar o circular en lancha y góndola en los canales angostos, o Vaporetto (transporte público) en el Gran Canal. Todas sus callecitas son peatonales y muy estrechas, es una ciudad construida en épocas remotas diseñada según el estilo de vida de esos tiempos.

Las casas tienen varios pisos. En los pisos de abajo, no vive nadie ni se guardan cosas, suelen inundarse. La gente vive desde el tercer piso para arriba.

Puentes y embarcaciones por doquier.

Está repleta de puentes arqueados por donde se pueden cruzar los canales, y debajo de ellos, pueden verse pasar lentamente a las góndolas, como salidas de un mundo perdido.

Las góndolas son embarcaciones pequeñas, de diez metros de largo por un metro y medio de ancho, de color negro, muy elegantes y llenas de detalles. Están conducidas por un gondolero, quien va vestido con camiseta a rallas ajustada, pantalón negro y sombrero ¿Es un uniforme? Si, existe de hecho una licencia limitada para la cantidad de gondoleros que puede trabajar. Además no es nada fácil obtener esta licencia, para poder conducir una góndola por los canales de Venecia, es preciso haber completado la formación de la Escuela de Gondoleros. De 150 aspirantes, suelen obtener su licencia unos 8.

Gondolero surcando un canal en Venecia

En Venecia esa licencia es de 400 gondoleros, que deben pagar para poder tener el derecho a conducir una embarcación de estas. Ellos están en los pequeños puertos que abundan en la ciudad ofreciendo el servicio como un atractivo turístico, que cuesta entre 30 y 50 euros el paseo.

Y allí se suben las parejas enamoradas a hacer un recorrido en góndola, sentados en cómodos asientos forrados en terciopelo rojo y acabados en bronce.

Una bella góndola por dentro

El Squero de San Trovaso, es un astillero dedicado a fabricar y mantener góndolas, uno de los últimos talleres en Venecia que se dedica a esto, como una tradición familiar desde hace varias generaciones. Allí trabaja toda la familia, y también tienen algunos empleados.

Astillero de Góndolas, el Squero de San Trovaso

La hija de la familia, una veneziana alta y rubia, es la encargada de la administración contable y también de recibir a lxs visitantes y mostrarles el lugar.

En el astillero había en ese momento tres personas trabajando: su papá, su hermano y un primo. Había una góndola en proceso de construcción, aun con su madera sin pintar, y había dos góndolas para mantenimiento.

Una típica góndola veneciana se fabrica de manera completamente artesanal, todas sus piezas se elaboran a mano. Cuesta 35.000 euros (el salario promedio en Italia es de 1.400 euros), se tarda dos meses en construirla e intervienen unos seis artesanos.

Una góndola dura unos cuarenta años, y requiere mantenimiento regular. El fondo de la góndola, constantemente en contacto con el agua, en un año se limpia cinco veces y se pinta dos veces.

Interior de una góndola antigua.

Una particularidad de este tipo de embarcación es su forma. Es asimétrica, en uno de sus costados es 24 centímetros más ancha que el otro. Este diseño es así para permitir que el gondolero reme de un solo lado, del lado derecho, debido a lo estrechos que son los canales y la imposibilidad de remar a dos remos en un bote simétrico.

Venecia fue históricamente una ciudad de gente adinerada, por lo que las góndolas son un símbolo de esa abundancia y distinción de aquellas familias que amasaron fortunas con el comercio.

Verdaderas obras de arte, con detalladas terminaciones en bronce, simbolismo religioso y tapicería aterciopelada, hoy en día fueron reemplazadas, como medio de transporte local, por lanchas a motor para mayor comodidad de los habitantes, pero sobreviven como atractivo turístico y como recuerdo de una época de esplendor comercial ultramarino.

Trabajador del astillero haciendo terminaciones en una góndola nueva.
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